DIABETES MELLITUS
Autora:Jorgelina Martínez Vera
DIABETES MELLITUS
La Diabetes Mellitus es una enfermedad crónica que en la actualidad , aqueja a muchas personas con un estilo de vida sedentaria la mala alimentación en primera línea de causante más los factores predisponentes todo esto conlleva a que las personas sufran de déficit para regular azúcar en sangre.
Diagnóstico, clasificación y patogenia de la diabetes mellitus
La alimentación es una de las principales bazas en el tratamiento de la diabetes y, a su vez, uno de los aspectos más duros a seguir para los pacientes. En la actualidad se acepta que no existe una «dieta para diabéticos», sino una serie de recomendaciones que permiten individualizar el plan alimenticio de cada paciente en función de sus características. Así, en contra de lo que tradicionalmente se pensaba, estas recomendaciones no excluyen al azúcar u otros dulces del plan alimenticio del diabético, siempre y cuando la suma de hidratos de carbono no supere el máximo preestablecido y se respete un porcentaje de macronutrientes equilibrado.
El término diabetes mellitus comprende un grupo de trastornos de etiología y patogenia variadas que se caracterizan por una elevación de la concentración sanguínea de glucosa (hiperglucemia), como resultado de un defecto en la secreción de insulina y/o de su acción. Como consecuencia se presentan alteraciones en el metabolismo de los hidratos de carbono, proteínas y lípidos y desarrollo de complicaciones, tanto a corto como a largo plazo. Las complicaciones agudas consisten en hiperglucemia intensa que determina poliuria, aumento de la sed, deshidratación, pérdida de peso, alteraciones visuales, fatiga y cetoacidosis. Además, los diabéticos que no presentan un tratamiento adecuado pueden ser más propensos a las infecciones y mostrar una mala cicatrización de las heridas. Las complicaciones a largo plazo consisten en el desarrollo de alteraciones microvasculares como la retinopatía y la neuropatía, la formación acelerada de cataratas y enfermedad macrovascular precoz con cardiopatía isquémica, enfermedad cerebrovascular y enfermedad vascular periférica.
Debido a estas complicaciones a corto y largo plazo, la diabetes es una de las principales causas de morbilidad y mortalidad. Su prevalencia está aumentando en muchas poblaciones de todo el mundo. En EE.UU. se calcula que existen más de 16 millones de personas afectadas, alrededor del 6% de la población total. Sin embargo, la mitad de estos diabéticos no han sido aún diagnosticados, debido a que no presentan síntomas o que éstos son muy inespecíficos en la forma más habitual de la enfermedad, la diabetes mellitus no dependiente de insulina (NIDDM). La frecuencia de la enfermedad varía según el grupo de edad: para las personas de más de 65 años es del 18,4%; para los adultos de 20 a 65 años, del 8,2%, y para los menores de 20 años, del 0,16%. Las complicaciones a largo plazo pueden disminuir o retrasarse con un tratamiento temprano, por lo que es importante hacer un diagnóstico y un tratamiento temprano. Además, si se siguen estilos de vida saludables, sobre todo en lo referente a la dieta y al ejercicio físico, es posible prevenir o retrasar la aparición de diabetes en personas genéticamente susceptibles.
Clasificación de la diabetes
En 1997 se recomendó hacer una nueva clasificación de los distintos tipos de diabetes (tabla 1). Las nuevas recomendaciones para la clasificación y el diagnóstico de la diabetes mellitus, establecidas por un comité de expertos, fueron aceptadas y apoyadas por la American Diabetes Association, el National Institute of Diabetes and Digestive and Kidney Diseases y los Centers for Disease Control and Prevention of Diabetes. Junto con las nuevas clasificaciones se recomendó eliminar los términos diabetes mellitus insulinodependiente (IDDM) y diabetes mellitus no insulinodependiente (NIDDM) y conservar los términos diabetes tipo 1 y diabetes tipo 2.

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